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EL ALZHEIMER DEL PUEBLO DE SAHUAYO

Los hombres y pueblos sin memoria, de nada sirven; 
ya que ellos no saben rendir culto a los hechos
del pasado que tienen trascendencia y significación;
por esto son incapaces de combatir
 y crear nada grande para el futuro.”
Salvador Allende
 Cuando un pueblo  pierde la esencia de su cultura y las tradiciones arraigadas en la memoria de las familias trasmitidas de generación en generación y  de pronto aparecen personajes que no tiene nada que ver con su idiosincrasia, y peor aún, sin conocimiento de causa y el porqué de los hechos, sin consultar, promueven, modifican y alteran el curso de su modo de sentir, pensar, vivir y lo más importante del SER:
 Y al no haber quien intervenga para poner un alto en el camino,  poco a poco como la humedad, van permeando en la ideología de las nuevas generaciones castrando la historia de las descendencias pasadas perdiéndose en el tiempo la identidad de los pueblos como la particularidad  y la condición de propiedad, podemos decir que el pueblo está enfermando de Alzheimer, está olvidando sus raíces, para dar paso a factores extraños que afectan la identidad de la sociedad.
 El comentario anterior  es en relación a la debacle festiva que el día de  mañana termina en Sahuayo, el docenario a Sata María  Virgen de Guadalupe, veneración que inicio como la fiesta más importante de Sahuayo, instituida hace muchos años por el P. Don Luis Amezcua Calleja, vicario del santuario de Guadalupe, quien tuvo a bien a través de esta veneración conjuntar a  todos los  núcleos sociales en una sola familia, a quienes organizaba  desde  las 6 de la mañana con  la alborada, misa, rosario y las mañanitas con artistas de fama nacional   en su santuario, amenizada con  música de mariachi, después con el apoyo del gobierno municipal en turno, en la plaza principal a las 12 del día la verbena musical, llena de color alegría y convivencia entre las familias, y visitantes que acudían de la región a ser parte de esta magna celebración y que por ende contribuía a la derrama económica del pueblo de Sahuayo, puesto todos querían ser parte de la misma.
Por la tarde por miles se congregaban en el trayecto de las calles para ver pasar la peregrinación y a los integrantes del gremio en turno, de acuerdo a sus posibilidades se vestían de gala y llegaban a los pies de la virgen llevando sus mejores ofrendas.
 Después de los oficios Religiosos el mismo Padre Don Luis Amezcua convocaba a la población en la plaza principal donde las familias compartían al disfrute de la serenata de la orquesta que audicionaba cada noche  en el quiosco, fomentando la alegría de la convivencia, y la fraternidad, esperando la quema del castillo como punto final  de un día más festejando a Santa María de Guadalupe.
 Ese era el verdadero sentido de la festividad, fueron muriendo nuestros guías espirituales y quienes los suplieron, llegaron con  nuevas ideas, conceptos diferentes y  maneras de pensar de ser y actuar,  haciendo a un lado la tradición, la cultura y la esencia del  pueblo de Sahuayo,   tan es asi que se  rompió el esquema entre la autoridad religiosa y la civil trabajando cada quien por su lado, y realizando los cambios que supusieron era para bien.
Cambio el nombre de la festividad a Santa María de Guadalupe por el de FIESTAS GUADALUPANAS, con el paso de los años,  a alguien se le ocurrió trasformar de nuevo el titulo  por el de FIESTAS DECEMBRINAS y hasta hace algunos años definitivamente se le ocurrió y le llama  EXPOFERIA SAHUAYO. Hasta perderse en el tiempo el origen de la misma.
 Ahora Expo feria Sahuayo como le llaman pomposamente, ¡que expone?, Fritangas, Taquerías, tianguis de ropa, Donde está la feria agrícola, ganadera, cultural, deportiva, pictórica, artística, industrial y educativa para que se pueda llamar EXPOFERIA Sahuayo.
  Volvamos a nuestros orígenes, a la cultura y tradición que nos encausaron nuestros antecesores y rescatemos nuestra identidad,  el valor de las familias fundadoras de la localidad recordando a aquellos  que forjaron la historia Sahuayo en torno a sus festividades religiosas y sociales, cuando había hermandad y lazos solidarios muy fuertes entre las familias”.
Si el pasado es claro y se comprende, las experiencias vividas por otros han de servirnos de base, cuanto menos para no tropezar sobre las mismas piedras. Si bien, los tiempos cambian y aparecen nuevos factores, el núcleo de las luchas a lo largo de la historia se repite, al igual que la forma de actuar de los que tienen el poder.
Un pueblo que conoce su historia, reconoce sus errores y evitará volver a cometerlos.

 


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