BUENA NUEVA”                                                                                                        PBRO. JOSE OCEGUERA MENDEZ

“LOS MALES FISICOS”

(DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE 2018)

 

¿Qué son los males físicos o los espirituales entre nosotros ante el poder de Dios?- solo son una oportunidad para mostrarnos su Amor misericordioso. Pero también, son una oportunidad para que nosotros cambiemos nuestra “hoja de ruta”… cada quien sabe lo que lleva en su alforja… y de acuerdo a esa realidad, muy común entre nosotros, debemos estar atentos al paso de Dios por nuestra historia particular.

SAN MARCOS NOS HABLA DE UN SORDO Y TARTAMUDO

Al que Jesús sano no hablaba, porque no oía. Estaba impedido proclamar las maravillas de la creación. Pero el amor de Dios, no tiene barreras. Le sana totalmente; y no solo a él sino también a su propia madre. Tal vez era el origen de su mal. Como suele ocurrir en la vida ordinaria: algunos hijos heredan los errores del padre o la madre, o de los dos… y van arrastrando ese abismo en su vida… ¡pobres hijos!- llevan a cuestas un mal… como consecuencia de la falta de testimonio de sus padres… severa cuenta  les espera, por no haber sido “luz y sal” para la vida de sus hijos.

LOS PADRES RESPONSABLES

De sus hijos, no solo piden a Dios para que les imponga las manos sobre su cabeza… sino que encomiendan toda su vida al Señor. Pero aportan parte: procuran llevar una vida como esposos, de manera que sirvan de guía a sus hijos. De Jesús se oiría decir: “que bien lo hace todo”. Y de los padres de familia hoy…?

 

Frente a personas que sólo buscan crear discordia

 

En los últimos días, algunos enemigos de la Iglesia y, en concreto del Santo Padre, han hecho una serie de absuras declaraciones a los medios de comunicación, si el menor respeto al Papa y, sobre todo, con la descarada intención de hacer daño. No podemos negar que desde un tiempo atrás, se ha operado un amplio cambio en la relación de muchos cristianos con la Iglesia, ocasionado, en algunos casos por nuestros como sacerdotes. Esto obliga a revisar nuestro modo de proceder, pero esto de ninguna manera justitica que algunos prelados, heridos por no haber obtenido el coto de poder al que creían tener derecho, a expresar mentiras sin el menor recato y creando con ello, un ambiente de confusiónen la mayoría de las personas que no conocen la verdad de la cuestión. La cultura globalizada ha introducido modificaciones particularmente significativas en los comportamientos religiosos, sobre todo en lo referente a su institucionalización. Hoy se cuestionan todas las instituciones como expresiones de épocas pretéritas.

Inmersos como estamos, en una sociedad líquida que intenta erradicar los valores humanos más elementales, cuando todas las instituciones se encuentran bajo sospecha, no es extraño que la Iglesia hoy despierte menos interés. Muchos buscan una religión personal, interior, más aún, intimista; una espiritualidad no encarnada en el cuerpo de una institucionalidad. No sólo el derecho canónico, los ritos y costumbres son puestos en cuestión o en cuarentena, sino que la Iglesia misma está bajo sospecha o no despierta interés y también produce en muchos desconfianza.Ha aumentado el número de aquellos que confesándose creyentes y cristianos dicen haber perdido su sentido de pertenencia. Ellos han tomado distancia frente a la Iglesia y han dejado de tenerla como punto de referencia a la hora de normar sus conductas. Celosos de su propia libertad, las mujeres y hombres de nuestro tiempo, no aceptan que la formación de la conciencia pueda significar un menoscabo de su responsabilidad. En este orden de ideas, algunos prelados han sido contaminados de una actitud farisaica y ocultan sus ambiciones con el pretexto de una ortodoxia que más bien apesta.

El Santo Padre, no ha caído en sus provocaciones y en su homilía durante la Misa celebrada el lunes 3 de septiembre en su residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano, explicó cómo Jesús empleaba el silencio para derrotar al diablo cuando éste se metía en el corazón de las personas.Como ejemplo de ello, se refirió al fragmento del Evangelio del día, de San Lucas, en el que se narra su enseñanza en la sinagoga de Cafarnaúm y cómo se revela al pueblo proclamando que las palabras del profeta Isaías se cumplían en Él: “Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy”. El Papa explicó que aquellosque se escandalizaron con su testimonio, no se comportaban como personas, sino como “una jauría de perros salvajes que lo sacaron fuera de la ciudad. No razonaban, gritaban. Jesús callaba. Lo llevaron a lo alto de un monte para despeñarlo”.El Santo Padre destacó la actitud silenciosa de Jesús y cómo consigue librarse de la muchedumbre enfurecida con total facilidad.

Y añadió: “La dignidad de Jesús: con su silencio vence a aquella jauría salvaje y se marcha, porque aún no había llegado la hora [...].Porque la verdad es tierna, la verdad es silenciosa, la verdad no es ruidosa. No es fácil hacer lo que hizo Jesús, pero está la dignidad del cristiano que permanece anclada a la fuerza de Dios... Con las personas que no tienen buena voluntad, con las personas que tan sólo buscan el escándalo, que tan solo buscan la división, que sólo buscan la destrucción, incluso en las familias: silencio y oración”, concluyó.En este contexto, la experiencia de San Ignacio de Loyola, quien vivió momentos turbulentos y difíciles, es muy iluminadora. Es muy rica para ayudarnos a cumplir nuestra misión de cristianos. Por eso hoy es importante recurrir a las reglas ignacianas para Sentir en Iglesia, pues, en mi opinión, son fundamentales para hacer un discernimiento de nuestras acciones ya que no arrebatan el arduo uso de la libertad y nos ayudarán a tratar estos temas y comprender la riqueza potencial de las tensiones que debemos afrontar.

Sin embargo, mientras en tiempos de Ignacio de Loyola se ponía en duda el valor de los sacramentos, las devociones, los votos religiosos y las indulgencias, hoy existen enconados conflictos con las visiones éticas, la doctrina social o económica, las enseñanzas en torno a la moral sexual, la posición eclesial ante la ciencia y, de un modo particular, el deseo del Santo Padre de liberar a la Iglesia de todo signo de abuso de poder, de escándalos y de la corrupción.Esta situación afecta a todos los cristianos por lo que, en las semanas que siguen, considero útil hacer un comentario y un análisis del último documento de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, llamado comúnmente “Reglas para sentir con la Iglesia”.

 

P. Jaime Emilio González Magaña, S. I.

 

Domingo 9 de septiembre de 2018.

 

 




 
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