NUESTRAS TRADICIONES EN PELIGRO
Por: Benjamín Zepeda Sánchez
Desde tiempo inmemorial, cada año, cuando llega el mes de septiembre; por recordar nuestra independencia, vemos como nuestras calles se visten con los colores patrios, nos surge el amor a la patria: hilos con banderolas con los colores verde, blanco y rojo, que adornan nuestro pueblo de lado a lado de las calles, banderas de México de todos tamaños, que adornan comercios, casas, carros y hasta bicicletas, luces de colores, tenemos música mexicana, diversos bailes familiares, que nos llevan a la convivencia y al esparcimiento, se preparan de una manera especial los apetitosos antojitos mexicanos, (tamales, pozole, enchiladas, buñuelos, etc.).
A esta fiesta, se agrega la hermosa tradición de nuestro pueblo llamada: “Las guares”. El día 14 de septiembre, casi todas las hermosas jovencitas, señoras, niñas y hasta personas de tercera edad de nuestro pueblo, se visten de guares, como las llamamos; sacan sus mejores trajes típicos. Los niños y jóvenes se visten de guaches, en muchísimos hogares y por allá… muy de vez en cuando en alguna Iglesia, hacen altares al Santo Cristo milagroso. Las guares y los guaches van a bailar al Santo Cristo.
En la plaza principal y por parte del H., Ayuntamiento, se hace la premiación de aquellos que han lucido sus mejores trajes típicos, toda esta fiesta se adorna con las famosas flores santas maría, y la loza de barro, que año con año personas muy pobres, originarias de la sierra Michoacana, vienen a ofrecernos, para adornar nuestros altares.
Estas personas, a las que malamente llamamos indios, por su necesidad económica vienen a vender sus flores y sus artículos de barro, que nuestra comunidad con gusto compra, para adornar los altares al Santo Cristo, y los jacales para los guaches, pero tienen que dormir en las calles, en el suelo, comer lo que les den, hacer sus necesidades fisiológicas en donde puedan; y saben porque?, porque son pobres y no tienen voz, no hay quién hable por ellos.
El Sr. Cura de la parroquia de Santiago Apóstol, Dn. Filiberto Díaz Nava, teniendo baños públicos en el atrio, no les permite entrar a los baños, porque dice: que estas personas no los saben usar, los manchan y tiran el agua. El año antepasado por estas mismas fechas una señora muy conocida, (no menciono su nombre por atención a ella, que es una dama que presta continuamente servicios a personas necesitadas), habló con el Sr. Cura Filiberto, para que permitiera usar los baños a estas personas venidas de la sierra, y no hicieran sus necesidades atrás de un carro y al aire libre, como generalmente lo hacen, por la calle Insurgentes; después de una buena discusión el Sr. Cura le dijo: “Si quiere que usen los baños, pague usted por ellos”, quedaron en que esta señora pagaría por los servicios de los indígenas $1,000.00 pesos, y le entregó los mil pesos, a cambio de que les dejara usar los baños gratis, pero saben, – no les daban papel sanitario, – y la razón era que estas personas no lo necesitaban. ¡Que discriminación más grande contra los indígenas de nuestro estado y de nuestro México!. Esto es, para que lo investigue la Secretaria de los Derechos Humanos. Estamos en pleno siglo XXI, y el que discrimina en este caso, es un cura de nuestra Iglesia Católica, que pregona desde el púlpito, la igualdad de los seres humanos, aquel que continuamente hace suyas las palabras de Cristo: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, sin casa y me hospedaste,… ¿cuándo Señor lo hicimos…?, Cuando lo hicieron con alguno de estos hermanos más pequeños conmigo lo hicieron” Mt. 25, 31-46. Este Evangelio en la boca del Sr. Cura Filiberto, no son más que palabras, palabras, palabras, y más palabras, muy buena demagogia, señor cura.
Ahora pregunto, y sin ánimo de ofender a nadie: Que el señor cura no es originario de la sierra?, acaso no es de Cuameo Chico?, y siguiendo su lógica, no ocupará él, papel sanitario?, acaso no es de familias humildes, entonces porque tratar mal a los pobres e indígenas.
Hay un grupo de señoras de buena voluntad, que cada día tratando se seguir las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, de: “dar de comer al hambriento”, llevan un poco de alimento a esta gente necesitada. Pero ahora, estas personas les han comunicado, que las autoridades Municipales las va a desalojar, porque el Sr. Cura mandó al H. Ayuntamiento, un oficio solicitando su desalojo, me di a la tarea de ir a la Presidencia para cerciorarme de esto, hablé personalmente con la autoridad competente, y efectivamente, hay ese oficio del señor cura, el cual me mostró. Me dijo, que el Sr. Cura está en su derecho y ellos no pueden hacer nada. Yo le dije que eso era una arbitrariedad, que desde hace muchísimos años, es la tradición de que ahí se venden las flores para estas fechas, que estamos en un país libre, que pagan su piso al del mercado, hablé de que no están violando ninguna ley, de que son pobres y necesitados; del derecho al trabajo, de que somos un pueblo católico y debemos tener caridad, del derecho a ganarse la vida honradamente, a llevar una vida digna, etc, etc., la autoridad me dijo que me entendía y estaba yo en lo justo, pero no me valió. La respuesta final que me dieron las autoridades fue esta: “Mira, el señor Cura es un hombre cerrado, cuadrado, con el que no se puede dialogar, ni llegar a nada”.
¡Hummm!, ¡Que bien!.
Entonces con esta clase de curas, sino se puede llegar nada, sino se puede dialogar con ellos para llegar a un acuerdo, sino ven más allá de su nariz, sino les interesa más que lo económico, sino le interesan nuestras tradiciones y nuestra cultura, ¿a donde vamos a llegar?, esperemos pues con los brazos cruzados, que pronto otra de nuestras tradiciones, ahora la de las guares, se venga a bajo, porque al señor cura no le gusta.
Me comentaron un buen grupo de señoras, que hoy fueron a ver al señor cura Filiberto, para tratarle este asunto, a lo que les contestó que él no quería quitar a nadie, ni había mandado ningún oficio a la Presidencia, lo cual es una mentira, pues yo lo vi personalmente.
Por eso, ante los problemas para seguir adelante con nuestras tradiciones y nuestra cultura, te escribo a ti Sahuayense: ¡Defiende tus derechos y tus tradiciones!, ¿no has visto como malos pastores nos han cambiado nuestras fiestas patronales?: La del Patrón Santiago no es nada de lo que era antes, la de la Virgen de Guadalupe igualmente, y ahora la de las guares…, ¿Qué nos van a dejar entonces en el pueblo?, ¿cantinas y drogas?.
Por favor señor cura Filiberto, déjenos como estamos, ustedes como curas se van de nuestro pueblo cuando menos lo piensan y ni avisan, y solo nos dejan división y confusión.
No escribo con animo de lastimar a nadie, pero si con animo de que podamos preservar lo poco que aún tenemos.


Sr. Benjamin,
Como Sahuayense establesido en los EU, me da gusto que personas como usted se tomen el tiempo y nos dejen saber de estas cosas que pasan en Sahuayo.
Yo, trato de visitar mi madre y familiares cada anio par server sicnero me gusta ir para las fiestas del Patron Santiago y veo como nuestras tradiciones cambian cada anio, estoy completamente de acuerdo con ustede cuando se refiere a que cuando llega cura nuevo quieren hacer cambios a nuestras tradiciones sin tener conocimientos de nustras fiestas y como ustede dice al rato se van y nos dejan esto problemas.
Muy buen trabajo espero que nos sigas informando sobre estos acontecimientos.
GRACIAS!!