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De versos, pensamientos, apuntes y otras cosas.

HOJA DE UN DIARIO.

Personal Bco. Agropecuario en Octbre. 1968

Sábado, 30 de enero/2010.- Guadalajara, Jal.

Me desperté temprano con la idea de llevarle a mi amigo Reyes, el de la “Librería de Viejo San José” que cada día está más repleta de libros,  unas películas en formato VHS para que las pase a DvD. Su librería está en el centro de la ciudad de versospor la calle de López Cotilla. Como resulta muy costoso el estacionamiento, a $ 10 o más la hora, opté por viajar en minibus cuyo pasaje lo pago con un transvale para gentes tercera edad  de $ 3; la mitad de los $ 6 que cuesta el boleto normal.

El amigo Reyes es muy católico; todos los días, con excepción de los domingos que no abre el negocio, asiste a misa en el  Santuario de Ntra. Señora del Carmen que está por la calle de Juárez a un cuadra de su negocio; con todo y que se dice católico, en alguna ocasión me dijo que no quería dejarle nada a sus hijos, con una réplica de mi parte: ¿por qué no ayudar a seres (los hijos) que sin su voluntad trajimos al mundo?; además, por un libro viejo que paga sólo $ 10 lo llega a vender hasta en $ 100; esto es, $ 90 más; seguramente por eso va a dar gracias a Dios.

Después de estar buen rato platicando con él en su librería, que repito,  cada vez está más surtida; sí, y es que todos los libros nuevos, de ocasión, que se exhiben en el gran número de librerías que hay en la ciudad; con el paso del tiempo tarde que temprano irán a parar, si tienen suerte, a la Librería de Viejo; o si no, a la basura. Más de algunos pasarán a la biblioteca de algún aficionado a la lectura, para también resistir el polvo y el paso de los años, para después caer en el olvido.

Caminando y cavilando, de allí, me fui a la “Plaza de la Computación” que es un “mundo de tentaciones”, donde hay cantidad de artefactos electrónicos para grabar y escuchar música, computadores y accesorios de todo tipo, cámaras fotográficas, teléfonos celulares; en fin, reitero, un mundo de electrónicos, para mucha gente que deambula por sus pasillos, y pienso que a veces, sin saber lo que quieren por la diversidad de artículos que se expenden. ¿Hasta que grado aprovechamos la diversidad de programes que tienen las computadoras?… (en lo personal, me sirve como buen equipo para escribir y almacenar escritos anteriores; es un excelente medio de comunicación a través del Hotmail; una buena herramienta para mi afición fotográfica y sobre todo “esa puerta abierta” para consultar todas mis inquietudes; pero, ¡que lejos estoy de aprovechar todos los beneficios que ofrece un equipo de cómputo!).

El centro de Guadalajara ha sido modificado recientemente. Muchas de sus calles están adoquinadas y los cables de luz, teléfono y otros, han sido instalados bajo los pisos de las banquetas; entonces, el paisaje urbano es distinto, y además, han sido plantados muchos arbolitos sobre las banquetas de algunas calles; esperemos que al crecer con el tiempo no resultan peligrosos para peatones o vehículos.

En un momento camino por la calle de Ocampo, y en la esquina que hace con la calle de Madero, me encuentro con el edificio donde estuvo el Banco Agropecuario de Occidente, S. A. a donde llegué a trabajar desde el 8 de septiembre de 1968, después de haber estado por un corto tiempo en el Banco Refaccionario de Jalisco, S. A. El paso por esas calles me hace pensar que desde la fecha anterior señalada al día de hoy han pasado casi 42 años, y recuerdo algunos de los excompañeros que aparecen en la foto de inicio, que ya he publicado en otra ocasión con un tema distinto y tomada en el mismo año de 1968, un poco antes de que yo ingresara a esa Institución. Cuando estaba por realizar mi segundo viaje a España con extensión a Portugal con una duración de 20 días, por momentos pensé: en 20 días son muchos los que pueden morir;  entonces, en 42 años su número aumentará considerablemente; de allí que muchos de los excompañeros del Banco Agropecuario, ya sólo sean imágenes y recuerdos.

Y así pensando y pensando como siempre, y tratando de aprovechar el tiempo de la mejor manera, sobre todo en actividades que me brinden satisfacciones, va pasando un día más en mi vida. Tengo un “Diario Inconstante” (Una práctica de escritura) en el que con frecuencia escribo algo sobre mis vivencias de los días.

HOJA DE UN DIARIO.

Personal Bco. Agropecuario en Octbre. 1968

Sábado, 30 de enero/2010.- Guadalajara, Jal.

Me desperté temprano con la idea de llevarle a mi amigo Reyes, el de la “Librería de Viejo San José” que cada día está más repleta de libros,  unas películas en formato VHS para que las pase a DvD. Su librería está en el centro de la ciudad por la calle de López Cotilla. Como resulta muy costoso el estacionamiento, a $ 10 o más la hora, opté por viajar en minibus cuyo pasaje lo pago con un transvale para gentes tercera edad  de $ 3; la mitad de los $ 6 que cuesta el boleto normal.

El amigo Reyes es muy católico; todos los días, con excepción de los domingos que no abre el negocio, asiste a misa en el  Santuario de Ntra. Señora del Carmen que está por la calle de Juárez a un cuadra de su negocio; con todo y que se dice católico, en alguna ocasión me dijo que no quería dejarle nada a sus hijos, con una réplica de mi parte: ¿por qué no ayudar a seres (los hijos) que sin su voluntad trajimos al mundo?; además, por un libro viejo que paga sólo $ 10 lo llega a vender hasta en $ 100; esto es, $ 90 más; seguramente por eso va a dar gracias a Dios.

Después de estar buen rato platicando con él en su librería, que repito,  cada vez está más surtida; sí, y es que todos los libros nuevos, de ocasión, que se exhiben en el gran número de librerías que hay en la ciudad; con el paso del tiempo tarde que temprano irán a parar, si tienen suerte, a la Librería de Viejo; o si no, a la basura. Más de algunos pasarán a la biblioteca de algún aficionado a la lectura, para también resistir el polvo y el paso de los años, para después caer en el olvido.

Caminando y cavilando, de allí, me fui a la “Plaza de la Computación” que es un “mundo de tentaciones”, donde hay cantidad de artefactos electrónicos para grabar y escuchar música, computadores y accesorios de todo tipo, cámaras fotográficas, teléfonos celulares; en fin, reitero, un mundo de electrónicos, para mucha gente que deambula por sus pasillos, y pienso que a veces, sin saber lo que quieren por la diversidad de artículos que se expenden. ¿Hasta que grado aprovechamos la diversidad de programes que tienen las computadoras?… (en lo personal, me sirve como buen equipo para escribir y almacenar escritos anteriores; es un excelente medio de comunicación a través del Hotmail; una buena herramienta para mi afición fotográfica y sobre todo “esa puerta abierta” para consultar todas mis inquietudes; pero, ¡que lejos estoy de aprovechar todos los beneficios que ofrece un equipo de cómputo!).

El centro de Guadalajara ha sido modificado recientemente. Muchas de sus calles están adoquinadas y los cables de luz, teléfono y otros, han sido instalados bajo los pisos de las banquetas; entonces, el paisaje urbano es distinto, y además, han sido plantados muchos arbolitos sobre las banquetas de algunas calles; esperemos que al crecer con el tiempo no resultan peligrosos para peatones o vehículos.

En un momento camino por la calle de Ocampo, y en la esquina que hace con la calle de Madero, me encuentro con el edificio donde estuvo el Banco Agropecuario de Occidente, S. A. a donde llegué a trabajar desde el 8 de septiembre de 1968, después de haber estado por un corto tiempo en el Banco Refaccionario de Jalisco, S. A. El paso por esas calles me hace pensar que desde la fecha anterior señalada al día de hoy han pasado casi 42 años, y recuerdo algunos de los excompañeros que aparecen en la foto de inicio, que ya he publicado en otra ocasión con un tema distinto y tomada en el mismo año de 1968, un poco antes de que yo ingresara a esa Institución. Cuando estaba por realizar mi segundo viaje a España con extensión a Portugal con una duración de 20 días, por momentos pensé: en 20 días son muchos los que pueden morir;  entonces, en 42 años su número aumentará considerablemente; de allí que muchos de los excompañeros del Banco Agropecuario, ya sólo sean imágenes y recuerdos.

Y así pensando y pensando como siempre, y tratando de aprovechar el tiempo de la mejor manera, sobre todo en actividades que me brinden satisfacciones, va pasando un día más en mi vida. Tengo un “Diario Inconstante” (Una práctica de escritura) en el que con frecuencia escribo algo sobre mis vivencias de los días.

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